Síntomas del exceso de estrógenos: cuando tu cuerpo te pide ayuda

¿Te sientes desbordada emocionalmente antes de la regla? ¿Te encuentras hinchada, te cuesta conciliar el sueno, o aunque duermes, te levantas igual de cansada, y una tristeza que no sabes muy bien de dónde viene y que hace que llores hasta con el anuncio del perro de Scottex? ¿O sientes que los pechos te duelen tanto que ponerte el sujetador se convierte en una pequeña tortura diaria? ¿O que cualquier comentario inocente de tu pareja tiene el potencial de convertirse en una discusión de proporciones épicas?

Pues te digo una cosa: esto no es «cosa tuya», y no estás exagerando. Te encuentras ante un cuadro clásico de exceso de estrógenos — un desequilibrio hormonal muchísimo más frecuente de lo que imaginas, y que la mayoría de mujeres arrastra durante años sin que nadie le ponga nombre.Sintiendonos incomprendias, que estamos locas, y sobre todo, juzgadas. 

 

Hoy vamos a cambiar eso. En este artículo te cuento las señales más habituales para que puedas empezar a leer lo que tu cuerpo lleva tiempo intentando decirte.

 

7 síntomas del exceso de estrógenos que no deberías ignorar

 

1. Cambios de humor, ansiedad, irritabilidad o tristeza sin motivo aparente

Los estrógenos no solo actúan en tu útero — influyen directamente en neurotransmisores como la serotonina. Cuando hay un exceso, las emociones se amplifican de una forma que puede llegar a ser agotadora. Esa sensación de que «cualquier cosa te saca de quicio» o de llorar sin saber muy bien por qué, tiene una explicación hormonal. Hay mujeres que se tienden mas a la irritabilidad, en enfado y la ira, y hay mujeres que tiran hacia la tristeza y la depresion, y por supuesto, estamos las que tiramos a un poco de todo… Si quieres entender mejor cómo funcionan tus hormonas desde cero, empieza por aquí: Hormonas 101.

2. Reglas muy abundantes, pólipos o fibromas uterinos

Una menstruación que dura demasiado, que  mancha mas alla de la compresa, el tampax la copa o la braguita menstrual, o que viene acompañada de coágulos muy grandes, es una de las señales más claras de que el estrógeno está mandando más de la cuenta. Y no. No es normal, aunque sea algo con lo que lleves tod tu vida conviviendo. Esta es una de las primeras senales que nos indica que estamos ante una dominancia estrigenica clara. Si no tienes claro cómo debería ser un ciclo menstrual sano, este artículo te va a abrir los ojos: cómo es un ciclo menstrual normal y sano. Y si ya sabes que algo no cuadra en el tuyo, aquí tienes más información: síntomas menstruales que conviene observar.

3. Hinchazón abdominal, retención de líquidos y antojos de azúcar

Esta combinación suele dispararse en la fase lútea — esos días previos a la regla en los que parece que tu cuerpo no es el tuyo. El estrógeno favorece la retención de líquidos, y cuando además el azúcar en sangre está descontrolado, los antojos se vuelven casi irresistibles. No es falta de voluntad, es química. Recuerdo una paciente que ganaba hasta 4kg la semana antes de la menstruacion… puede llegar a ser muy frustrante e incluso llegar a no reconocerse a una misma, lo que afecta hasta a tus relaciones sociales y tus ganas de relacionarte con el mundo exterior. De nuevo, chicas, esto no es normal. Aquí te dejo 5 consejos para mantener el equilibrio de glucosa que pueden ayudarte a romper ese ciclo.

4. Insomnio o sueño superficial que no te descansa

Para dormir bien de verdad, el estrógeno y la progesterona tienen que estar en equilibrio. Cuando el estrógeno domina el tablero, el sueño se ve afectado — te cuesta conciliar, te despiertas a las 3 de la mañana o simplemente no llegas al descanso profundo. La progesterona tiene ese efecto calmante que contrarresta los efectops del estrógeno. A su vez, el estrés no ayuda nada en esto, y mantenerlo a raya como te comento en mi articulo anterior 5 formas de mantenerlo a raya va a ser un gran aliado en esta fase.

  1. Migrañas o dolores de cabeza cíclicos 

Si tus dolores de cabeza aparecen con una puntualidad sospechosa justo antes de la regla, no es casualidad — y no, no eres «propensa a las migrañas» sin más. Hay una explicación hormonal muy concreta detrás.

Durante la fase lútea, cuando el estrógeno cae de forma brusca después de haber estado elevado, los vasos sanguíneos del cerebro reaccionan a ese bajón. Y si encima hay un exceso estrogénico de base, esa caída es todavía más pronunciada — y el golpe, mayor. A esto le sumamos que el estrógeno en exceso favorece la inflamación, y la inflamación es el caldo de cultivo perfecto para que aparezca el dolor.

El resultado: una migraña que llega casi con la precisión de un reloj cada mes, que muchas veces va acompañada de náuseas, sensibilidad a la luz o esa sensación de que el mundo tiene que pausarse hasta que pase.

Trabajar la alimentación antiinflamatoria — con especial atención a las grasas de calidad — puede marcar una diferencia real en la frecuencia e intensidad de estos episodios. Aquí te cuento más sobre cómo hacerlo: grasas saludables y alimentación antiinflamatoria.

 

6. Dificultad para quedarte embarazada aunque «todo parece normal»

Este es uno de los que más me duele ver en consulta. Mujeres que llevan meses — a veces años — buscando, a las que les han dicho que «todo está bien», que los análisis son normales, que el ciclo es regular… y sin embargo, no llega.

Y aquí está el problema: un ciclo regular no es sinónimo de un ciclo fértil. El exceso de estrógenos, cuando no hay suficiente progesterona que lo equilibre, puede comprometer la ovulación, alterar la calidad ovocitaria y dificultar la implantación — todo esto con un ciclo que sobre el papel parece perfecto.

El estrógeno elevado también puede afectar al moco cervical, haciendo que no sea tan favorable para que los espermatozoides lleguen donde tienen que llegar. Y si la fase lútea es corta o la progesterona no sube lo suficiente después de la ovulación, el endometrio no tiene el tiempo ni las condiciones que necesita para que el embrión se implante bien.

Ademas, el exceso de esttoigeno puede venir de condiciones como endometriosis, adenomiopsis, presencia de miomas… ciatuacione so condiciones que ya de por si compromete la fertilidad. Incluso con ciclos regulares.

En definitiva: tener la regla cada mes no significa que todo esté funcionando como debería por dentro. Y eso es algo que se puede investigar, se puede trabajar y se puede mejorar.

Si estás en esta situación, empieza por asegurarte de que estás identificando bien tu ovulación — aquí te explico cómo detectar tu momento más fértil — y revisa si tu cuerpo tiene todos los nutrientes que necesita para que esto funcione: nutrientes esenciales para la fertilidad.

 

7. Falta de deseo sexual, apatía o sensación de que nada te motiva

Este síntoma se lleva la palma en cuanto a ser ignorado e infradiagnosticado. Se normaliza, se atribuye al cansancio, a la edad, a la vida… y muchas veces tiene una causa hormonal muy concreta que nadie se ha molestado en investigar.

El exceso de estrógenos suele coexistir con progesterona baja — y esa combinación es especialmente silenciosa pero poderosa. La progesterona es la hormona que nos da calma, que nos conecta con nosotras mismas, que nos hace sentir bien en nuestra propia piel. Cuando falta, aparece esa sensación difusa de que nada te apetece, de que todo te cuesta más de lo normal, de que has perdido las ganas — no solo en el plano sexual, sino en general. Como si te hubieran bajado el volumen de la vida.

Y lo más frustrante es que desde fuera todo puede parecer bien. No es una depresión con mayúsculas, no es algo que puedas señalar con el dedo fácilmente. Es ese «no estoy mal, pero tampoco estoy bien» que muchas mujeres aprenden a convivir como si fuera su estado natural. Y no lo es.

Si esto te resuena, puede que valga la pena echarle un ojo a cómo está tu progesterona — aquí te cuento más: progesterona baja.

¿Y ahora qué?

Si al leer esto has pensado «estoa soy yo» más de una vez, no lo dejes pasar. Tu cuerpo no está siendo dramático — te está pidiendo atención, y eso merece una respuesta.

Lo que veo cada día en consulta es que estas piezas raramente aparecen solas, y que cuando se trabajan en conjunto — alimentación, estilo de vida, suplementación, analítica bien interpretada — los cambios pueden ser enormes.

Si sientes que ya es momento de tomar las riendas, échale un ojo a mis programas de acompañamiento. Puede que encuentres justo lo que tu cuerpo lleva pidiendo.

 

¿Estás perdida con toda la información nutricional y contradictoria que nos rodea?
¿No estás segura de si estás comiendo para apoyar tu fertilidad y no tienes ni idea de por dónde empezar?

Si nadie te había hablado del impacto que tienen la nutricion y el estilo de vida en nuestra salud hormonal y en nuestra fertilidad, estás en el lugar adecuado.

Te animo a que trabajemos juntas en cualquiera de los formatos que más se adapten a ti y a tus circunstancias y recorramos el camino de la mano.

No estás sola. Déjame acompañarte.

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Beatriz Méndez del Río

Terapeuta Nutricional y coach de salud y nutrición, especializada en Fertilidad Funcional y Salud Hormonal de la Mujer.

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Beatriz mendez del río blog

Hola, soy Beatriz

Tengo la misión de ayudar a mujeres que como tú, están perdidas en este viaje de la infertilidad, para ayudarte a buscar esa claridad que necesitas, encontrar esas piezas que nos faltan y encajar este puzzle tan desconcertante que es la infertilidad de una vez por todas.

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